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La memoria funciona siempre
selectivamente, es un archivo en el que determinados legajos
van y vienen y otros quedan durmiendo el sueño de los
justos. Eso es así, pero no es menos cierto que determinados
recuerdos, legajos, se quedan arrumbados, olvidados, perdidos
en el desván o , puestos a ser cursis, en el baúl,
como decía una canción de los setenta.
Lo terrible, lo verdaderamente terrible es que perdamos la memoria
de aquello que nos marcó. Las señas de identidad
se archivan, se almacenan, se procesan y nos las dan en una tarjeta
de obligada tenencia. En esa tarjeta aparecen, por si fuera poco,
hasta las huellas dactilares. Ya es bastante, se podrá
pensar, lo demás no sirve, con esos datos estamos perfectamente
instalados en nuestro ser de ahora. Bien; es cierto, lo que no
supone que no pueda haber otros muchos datos que valga la pena
tener en cuenta.
Algo así es lo que ha hecho José Sanchis Sinisterra:
añadir, a nuestras señales, determinadas referencias
que estaban olvidadas, que corren el peligro de quedar olvidadas
para siempre. Cuando esas refencias estuvieron celosamente ocultas
en el momento en el que ocurrieron y dejadas de lado voluntariamente
hoy, por los poderes a quienes les interesa el olvido y eliminar
el rastro, de según qué cosas, parece obligado
"representar" todo aquello. Como decía Manrique,
esta función no pretende más que hacer que el alma
dormida recuerde.
Quienes vivieron la época
sentirán reavivar la llama del recuerdo y quienes no lo
vivieron comprenderán el empeño de algunos por
pasar hoja y enterrar la historia. Eso pretendemos, demostrar
que el olvido es cómplice.
La representación de una época tan oscura y tan
gris no puede hacerse, creemos, más que en un escenario
oscuro y unos personajes grises. Las luces, los fastos, las celebraciones
estaban en el NO-DO. La vida en la calle, y más si eras
un vencido, era así de triste.
Nuestro montaje pone en escena
seis piezas de las nueve que comprende el título del autor.
Hemos dejado fuera, por razones puramente técnicas, Primavera
39, Filas prietas y Dos exilios.
El resto sucede con
arreglo al siguiente reparto:
El sudario de tiza Profesor: Pepe
Vitoria.
Plato único
Cosme: Pepe Berne.
Jenaro: López Peña.
Benigna: Marisa Martínez.
El anillo Marga: Lola
Martinez.
Carmina: Isabel Cólera. (A. Benages)
Intimidad Teresa:
Ana Pola.
Nati: Teresa Callau.
El topo Miguel: Enrique
Cambra.
Julia: Marta Borraz.
Atajo Don Abundio:
Eusebio Rodríguez.
Don Bolonio: Antonio Muñoz.
Escenarios: Rubén
Enciso.
NO-DO: Pepe Vitoria.
Iluminación
Proyección: Nacho Dueñas.
Puesta en escena: Simeón Martín.
Producción A.
C. Avempace.
© Asociación
Cultural Avempace, I.E.S. Avempace,
Zaragoza (España) |
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