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Debo decir que no me seducen las
exclusiones y ,por lo tanto, no me seduce hablar de algo que
no es lo otro. Como se enseñaba en las viejas clases de
retórica "etsi vereor ne turpe sit, incipiam".
No quiero hablar ni de las excelencias de nuestro trabajo, cada
uno tiene muchas razones para no considerarlo así, ni
de lo penoso que pueda resultar encerrarse durante un buen número
de horas semanales, siempre excesivas, con un grupo de adolescentes
en efervescencia, por la misma razón.
Descubrir ahora la necesidad
de airear nuestro intelecto con alguna actividad que nos libere
del aula es gratuito. Lo evidente se impone sin necesidad de
explicación. Pretendemos, tan solo, dar un pequeño
testimonio de aquellas actividades que han ocupado nuestro tiempo
libre.
Cada
uno descubre el valor del tiempo libre, la importancia del ocio
productivo dirían los técnicos, y cada uno tiene
argumentos suficientes para llenar el vacío: desde el
"dolce far niente" al compromiso abnegado con las mil
causas que lo merecen, como que una gran parte de los integrantes
de un Claustro empeñan su tiempo en poner en pie un espectáculo
teatral.
Estamos hablando de actividades
"al margen", no de las habilidades del músico
profesor de música ni del pintor profesor de dibujo. Hablamos
de la dedicación de unos colegas a una actividad lejos
de su ordinaria ocupación académica. Como dijo
la Profesora Pilar Marín en el catálogo de la exposición
"Al margen del aula", es gratificante comprobar que
su mundo personal (el de los compañeros) es mucho más
rico de lo que hubiésemos podido imaginar".
Quiero, por otra parte,
insistir en algo que para mí es obvio: la ocupación
"al margen" requiere todo el interés pero su
realización no supone menoscabo de la actividad profesional
docente y sí un enriquecimiento innegable en las tareas
del aula. A estas actividades, arte al fin y al cabo, les cuadran
aquellas palabras de Levi-Strauss "está a mitad de
camino entre el pensamiento científico y el pensamiento
mágico".
Voy a referirme a la práctica
teatral de los Profes del I.E.S. AVEMPACE.
Empecemos aclarando que
el AVEMPACE ha sido desde su creación, nació como
Mixto 10, un hervidero de iniciativas de todo tipo y que la práctica
teatral es una manifestación de lo que bien pudiera llamarse
"espíritu Avempace". Ejemplo de ese espíritu
y consecuencia de esas inquietudes se pueden citar Avempace,
revista de investigación y reflexión, el Seminario
de fuentes orales de la historia, El rincón del solitario,(libro
de poemas de los Profes), las Silvas de varia cocción,
la Asociación Cultural Avempace, la coral Avempace. Pueden
consultarse en la red la páginas dedicadas tanto al IES
AVEMPACE (http://www.avempace.com) como a la ASC AVEMPACE (http://www.avempace.com/asociación).
El grupo de teatro formado por los Profesores del Centro es una
de tantas iniciativas que se han puesto en marcha en el Instituto.
Los alumnos de Bachillerato han representado, entre otros
títulos, La casa de Bernarda Alba, de Federico García
Lorca, Las salvajes en Puente de San Gil, de José Martín
Recuerda, La oración de Antígona para los hombres
que aman la paz de Jiménez, o Los caciques de Arniches.
Los alumnos del Ciclo de Animación han puesto en escena
El Relevo de Celaya, Los cuernos de don Friolera de Valle Inclán,
El embrujado del mismo Don Ramón María y El sueño
de la razón de Buero Vallejo entre otras. Los padres,
mejor decir madres, de alumnos Prepararon en el IES y estrenaron
para los alumnos y para el barrio en las casas de cultura y asociaciones
de vecinos Maribel y la extraña familia de Mihura, Ligazón
y La rosa de papel de Valle, Las arrecogías del beaterio
de Santa María Egipciaca de Martín Recuerda, En
todas partes cuecen habas, espectáculo con piezas breves
del teatro norteamericano, etc.
Los Profes, ellos se llaman
a sí mismos compañía titular del IES, hasta
esos términos llega la competencia, han realizado varios
grandes montajes: La zapatera prodigiosa de Lorca , Hércules
y el establo de Augías de Dürrenmatt y Delirio del
amor hostil de Nieva. Dios de Woody Allen, Guernica de J. López
Mozo, Romance de lobos de Valle Inclán y Terror y miseria
en el primer franquismo de José Sanchis Sinisterra.
¿Cómo y por
qué nació este grupo de teatro de Profes? En primer
lugar como respuesta a una necesidad o, si se quiere, como cristalización
de una realidad: la convivencia. Se ha hablado y escrito mucho
de la actividad teatral como artífice de sociabilidad
como para dedicarle aquí ni una sola línea.
Se tiene en cuenta en el
trabajo teatral la peculiar naturaleza de la actividad, la esencia
del drama, por citar a Gouhier y las muchas posibilidades de
la práctica teatral, vide Pirre-Aimé Touchard y
su Apología del Teatro, y apostamos por una determinada
práctica. Conscientes de que, como dijo Francis Bacon,
"el arte es el hombre añadido a la naturaleza"
tomamos el trabajo como una posibilidad de conocimiento. En nuestra
actividad descubriremos razones que no se nos habían manifestado
hasta entonces. Brooks Atkinson lo expresó claramente:
"Con su imaginación su regocijo, su desesperación,
su rebelión o su pasión, el artista crea un mundo
que tiene su propia coherencia y nos lo entrega como algo verdadero"
o con palabras de Clayton Hamilton: "El Arte y la Naturaleza
compiten siempre en la gran tarea de mostrar a la humanidad lo
verdadero, lo bello y lo bueno. Son los dos maestros de nuestra
escuela del mundo... Sería muy difícil decir cuál
de los dos es el mejor maestro". Partimos de un principio
claro, el sexto de los principios de Edward Wright :"El
teatro, como arte, tiene obligaciones específicas con
su público, y éste, a su vez, como parte de toda
producción
teatral, tiene obligaciones específicas con el teatro".
Quiere esto decir que el teatro es una "institución
democrática" que pertenece fundamentalmente al pueblo.
No es lícito entender la cautividad teatral sólo
como un escape o sacrificar toda diversión en aras del
mensaje.
La actividad teatral de
los Profesores, y por tanto el resultado, es ecléctica,
pero asumiendo que el teatro tiene la obligación de proporcionar
al público, a cambio del tiempo que este le dedica, un
trozo de vida más completo que el que podría vivirse
en ese periodo.
Esta afirmación
nos pone ante otra de las premisas básicas de nuestra
actividad teatral. No se trata de un proceso de animación
sociocultural donde la validez para los integrantes está
en el proceso independientemente del producto. No; ni mucho menos.
La actividad solo encuentra su refrendo, su justificación,
en la escena y ante un público. Además, dada la
naturaleza del grupo, no podemos olvidar el fuerte contenido
"pedagógico" de nuestra actividad.
Dejamos estas consideraciones
y vamos a hablar de nuestro trabajo concreto. Vamos a servirnos
de las páginas de la Asociación "Avempace"
para mostrar algunas de nuestras representaciones. En ellas se
da cuenta de cuál es nuestra "filosofía del
teatro" y cuáles son los elementos que exigimos al
espectáculo. |