Ibn Bayya, «Avempace»

por Ángel Longás y Simeón Martín.

Resumen

Ibn Bayya, más conocido entre nosotros como Avempace, nació entre 1085 y 1090 en Zaragoza y murió en 1139 en Fez (Marruecos). Destacó como filósofo, debido especialmente a sus comentarios de Aristóteles. Escribió asimismo tratados de botánica, medicina, física y astronomía. También fue reconocido en vida como un gran músico. Su influencia es perceptible en muchos filósofos posteriores, tanto musulmanes como cristianos. Los manuscritos de sus obras se conservan en algunas de las mejores bibliotecas del mundo. La recuperación de la figura de Avempace ha sido obra, principalmente, de estudiosos de este siglo.

1. Cronología (1085/90 al 1139)



Avempace, maestro. Por José Luis Cano

Abu Bakr Muhammad Ibn Yahya Ibn al-Saig Ibn Bayya, conocido como Ibn Bayya o con su nombre latino «Avempace», nace en Zaragoza entre 1085 y 1090 en el seno de una familia humilde, ajena a la vida intelectual. El apellido al-Saig indica que su padre y su abuelo (tal vez también el propio Avempace) eran plateros.

El joven Avempace tenía unas especiales dotes para el canto y para la música que le valieron el reconocimiento de los poderosos. Escribió un tratado de música y compuso canciones populares. El pretigioso arabista García Gómez lo cree el inventor del zéjel.

Entre 1110 y 1113 desempeñó el cargo de visir de Zaragoza. Parece ser que el acceso a la corte almorávide y su éxito ante los nuevos reyes de Zaragoza se debió a la influencia de sus planteamientos filosóficos, que propugnaban un estado ideal frente a los estados imperfectos y degenerados de su tiempo. A su condición de músico y de filósofo deberemos añadir la de médico, matemático, astrónomo y lógico.

En 1117 muere su protector Ibn Tifilwit y en 1118 ocupan la ciudad los cristianos. Ante la llegada de los cristianos, Avempace deja la ciudad y marcha a Játiva donde es apresado. Luego marcha a Almería y Granada y por último se embarca y pasa a Orán y Fez donde muere, probablemente asesinado, en el mes de Ramadán del año 523, 525 ó 533 de la Hégira (entre 1128 y 1138 de la era cristiana). Los años postzaragozanos los dedicó al estudio y a la enseñanza, lejos de las ocupaciones políticas.

Entre sus contemporáneos mereció las más dispares opiniones: de las alabanzas sin límite a los mayores desprecios e insultos. Acusado de heterodoxo y envidiado por médicos y poetas presenta alguna parcela oscura en su biografía como su desmedido afán por el lucro en los negocios. Si los hombres se miden por la talla de sus enemigos, podríamos citar, entre otros, al célebérrimo médico Avenzoar (Ibn Zuhr) y al poeta Ibn Jaqan. Estos, a decir de su biógrafo al-Maqqari, le profesaban un odio visceral: “estaban separados como el agua y el fuego”.

2. Obra de Avempace

2.1 Filósofo

El primero que da a conocer de una manera global y que comenta ciertas obras fundamentales de Aristóteles, hasta entonces no estudiadas por ningún filósofo andalusí (e incluso occidental cristiano), es Avempace. A partir de él, Aristóteles empieza a ocupar el primer plano del pensamiento occidental, ante todo musulmán y luego cristiano. Después, el occitano Ibn Tufayl (1110-1185) pone en texto novelado ciertas tesis de Avempace, y, sobre todo, el cordobés Ibn Rusd o Averroes (1126-1198) pasará a la historia como “El Comentador” de Aristóteles.

Y éste es el lugar y papel preciso de Avempace: el de haber iniciado en Occidente el estudio del Estagirita. El aristotelismo medieval tiene los siguientes hitos: en Oriente, al-Farabi y Avicena; en al-Andalus, Avempace y Averroes; en el judaísmo, Maimónides, que sigue en la línea de estos últimos; y, finalmente, en la Europa cristiana, todas las corrientes derivadas de Avempace y Averroes, a saber: los aristotelismos y averroísmos de todo tipo y color, desde el de Tomás de Aquino hasta el llamado “averroísmo latino”.

2.2 Botánico

Además de escribir, en colaboración con Abu-l-Hasan Sufyan al-Andalusi, un Libro de las experiencias, que se perdió, con el que se quería completar el libro sobre medicamentos simples del toledano Ibn Wafid (m. En 1075), el Abenguefith de los farmacólogos latinos medievales, Avempace escribió Sobre las plantas, que influyó directa o indirectamente en el De vegetalibus de Alberto Magno. No se trata de un comentario a algún tratado botánico de Aristóteles, sino de una obra totalmente originaria de Avempace. En la primera parte expone los caracteres generales del reino vegetal para luego pasar, en la segunda, a las diferencias esenciales y específicas que hay entre las plantas, haciendo una clasificación de las mismas que ofrece el gran interés de sacar a colación ejemplos muy concretos que enriquecen los catálogos de los botánicos medievales, tanto latinos como árabes.

2.3. Médico

Aborda la medicina desde el punto de vista de la botánica. Escribió también comentarios a Galeno, Hipócrates, Ibn Wafid y al-Razi.

2.4. Físico

Las fuentes que emplea Avempace, además del Estagirita, parecen ser el comentario a la Física de Alejandro de Afrodisia (s. III) y las ideas neoplatónicas de Juan Filopón (s. VI). El interés que ofrece Avempace al comentar la Física de Aristóteles radica en que es el único e inmediato predecesor indiscutible del gran comentador de la física aristotélica, Averroes; y en que difiere en algunos puntos del Estagirita, en el tema de la caída de los graves, dentro de los movimientos naturales.

El mérito de Avempace se valora en la línea que parte de la escolástica y que desembocará en la “teoría del ímpetu” y llegará a Galileo, y en que estableció una formulación de una única dinámica aplicada tanto al mundo sublunar como al supralunar.

2.5. Astrónomo

Además de ser más ptolomeico que aristotélico, parece que, o contempló una ocultación de Júpiter por Marte, o que confundió con una ocultación una posición muy próxima a ambos planetas. Observó, a su vez, dos manchas en el sol que interpretó como el paso de Mercurio y Venus sobre el disco solar. Predijo, finalmente, una eclipse de luna.

2.6 Músico

No se conserva ninguna de sus obras, pero se sabe que Avempace también fue un virtuoso de la música.

3. Huella de Avempace

Ibn Tufayl, que escribió Carta de Hayy Ibn Yaqzan sobre los secretos de la sabiduría oriental, conocida simplemente como El filósofo autodidacto, nunca coincidió personalmente con Avempace, pero conoció muy bien su vida y sus obras. Pone en forma de novela filosófica el “solitario” de Avempace, encarnándolo en la persona de Hayy Ibn Yaqzan, un precursor de Robinson Crusoe. Si se puede secuenciar el influjo desde Avempace hasta Daniel Defoe, pasando por Ibn Tufayl e incluso por El Criticón de Gracián, es un asunto arduo y complejo. Lo que sí parece seguro es que fue Avempace quien inventó la figura del “solitario”.

Averroes no hace sino continuar y consumar la labor iniciada por Avempace , llevando a cabo una labor hermenéutica de la obra de Aristóteles. Y en este punto las coincidencias entre Averroes y Avempace son palmarias, puesto que aquél sigue en general la interpretación de éste y, cuando discrepa en algún punto, lo hace con gran respeto y cuidado, cosa que no ocurre cuando se opone a otros autores musulmanes andalusíes u orientales. En cuanto a su sistema filosófico, Averroes sigue en la misma línea de Avempace, defendiendo el poder de la razón y la libertad de pensamiento a la hora de hacer ciencia y filosofía. Por otro lado, expone una teoría del conocimiento humano, una interpretación de la estructura del intelecto y un itinerario intelectual y espiritual muy similares a las de Avempace. Incluso, al final, concluye con la misma teoría de la unidad de todos los intelectos, cosa que habría de provocar las críticas más duras de la escolástica europea.

Por lo que respecta al judío cordobés Maimónides (1135-1204), lo primero que hay que advertir es que profesó una admiración por el filósofo zaragozano como lo muestra al citarlo de una manera sumamente elogiosa en numerosas ocasiones, sobre todo en su obra originalmente escrita en árabe Dalalat al-ha’irim (Guía de perplejos), en la cual se hallarán reproducidos diversos pasajes de Avempace. Por otro lado, hay muchos puntos de coincidencia en los sistemas de ambos: el esfuerzo por incorporar el aristotelismo en la filosofía, el ideal de espiritualización como meta de la vida humana, la confianza en la razón humana y en la ciencia, la unión mística intelectual, la manera de clasificar a los hombres según el uso que hacen de sus facultades…

Alberto Magno (1206-1280) reseña el pensamiento de Avempace, aunque critica la idea de la unidad de las almas, en la problemática de interpretar el intelecto agente aristotélico como único e impersonal o como personal y múltiple, en consonancia con el dogma cristiano.

Tomás de Aquino (1225-1280) alude muchas veces a Avempace y siempre para rebatirlo, en la misma línea de lo que se llama el “averroísmo latino”.

El maestro Eckart (1260-1327) sostiene en sus sermones latinos y alemanes algunas tesis muy parecidas a las de Avempace. Por ejemplo, en su idea del itinerario del hombre hacia Dios, el cual hay que realizarlo por un camino intelectual y especulativo, en cuyo término el hombre se diviniza, uniéndose a él y en él, todas las almas de los sabios-bienaventurados.

Spinoza (1632-1677) coincide con el planteamiento de Avempace: la vinculación que hay entre ética y teoría del conocimiento, el establecimiento de los tres niveles morales en que puede vivir el hombre (el corpóreo, el de la virtud y el intelectual), la visión del mal como ligado a lo corporal y material.

Teilhard de Chardin (1881-1955) reproduce, lo cual no indica influencia directa o indirecta, tesis morales en su obra El grupo zoológico humano.



Avempace, reflexionando solitario. Por José Luis Cano

4. Manuscritos

4.1. Manuscrito Biblioteca Bodleiana de Oxford.

Identificación: Maymu`at min kalam al-Sayid al-Imam al-Jayl al-Fadil al-Wasir Abi Bakr Muhammad Ibn Bayya al-Andalusi.

Consta de 222 folios que contienen un total de 47 tratados de Avempace. El texto de todo este manuscrito oxoniense está seriamente dañado en muchos pasajes, faltan palabras que se han borrado e incluso muchos fragmentos son ilegibles. Este manuscrito es el único que contiene El régimen del solitario de forma completa.

4.2. Manuscrito de Berlín

Identificación: Könige Bibliothek de Berlín, Ahl-Wardt 5060 WE 87.

El manuscrito es de escritura marroquí occidental y consta de 227 folios de 28-29 líneas cada uno. Contiene 22 tratados de Avempace. Muchos de sus folios están seriamente dañados en sus primeras líneas, de modo que su lectura resulta muy dificultosa en algunos pasajes. Posiblemente sea más fiable que el oxfordiano, a pesar de conservarse peor y de contener menos tratados.

4.3. Manuscrito de El Escorial

Identificación: Desembourg 612.

Consta de 118 folios y contiene sólo 13 tratados sobre lógica. Escrito en letra marroquí, fue copiado, según se dice en el folio 124v, en Sevilla a finales del año 667 de la héjira, es decir, en 1269 d.C.

4.4. Manuscrito de El Cairo

Identificación: Dar al-Kutub al-Taymuruyya, Ajla k-290.

Contiene sólo un resumen de El régimen del solitario.

4.5. Manuscrito de Taskent

Identificación: Taskent Yasmasi (nº 2835).

Consta de 32 folios que contienen 4 tratados.

4.6. Manuscrito de Istambul

Identificación: Istambul Sulaymaniya. Turquía, Biblioteca Mahmud Efendi 5683/3.

Contiene una sola obra: Tratado de la unión del Intelecto con el hombre.

4.7. Manuscrito de Bagdag

Identificación: Sayyid Ábd al-Razzag al Hasani.

Contiene un centenar de páginas y parece una recensión diferente de los manuscritos de Oxford y Berlín.

4.8. Manuscrito de Marruecos

Contiene un tratado de medicina titulado Fi-l-tibb.

5. Historiografía de Avempace

Hasta mediados del siglo pasado, de Avempace sólo se tenían las referencias de Ibn Tufayl, de Averroes, de Maimónides, de Alberto Magno y Tomás de Aquino. Y de su extensa obra, únicamente los títulos Epistola expeditionis, la que luego será conocida como Carta del adiós, el Tratado de la unión del Intelecto con el hombre y El régimen del solitario.

Las primeras noticias y el primer texto considerado suyo, El régimen del solitario, fue obra de Munk en 1859. Tras Munk, nadie volvió al tema de Avempace salvo don Miguel Asín Palacios. En 1900, don Miguel publica ocho artículos en la Revista de Aragón con el título “El filósofo zaragozano Avempace” que fueron el comienzo de la traducción de algunas obras de Avempace: Sobre las plantas (1940), Tratado de la unión del Intelecto con el hombre (1942), Un texto de al-Farabi atribuído a Avempace por Moisés de Narbona (1942), Carta del adiós (1943) y El régimen del solitario (1946).

En la actualidad es Joaquín Lomba, catedrático de filosofía de la Universidad de Zaragoza, el que tomado el testigo de don Miguel Asín Palacios. Ha escrito como marco historiográfico del pensamiento medieval no cristiano, en la marca de al-Andalus, y en concreto en lo que hoy es la Comunidad Autónoma de Aragón, La filosofía islámica de Zaragoza y La filosofía judía de Zaragoza. Su interés por “el filósofo zaragozano Avempace” se ha concretado en Las obras de Avempace (1986) y El régimen del solitario. Introducción, traducción y notas de Joaquín Lomba (1997).

Por último, la fuente que alimenta en la red esta recensión de “Avempace, personaje histórico” es el profesor antes citado, Cat. Dr. Joaquín Lomba.

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