Hemos celebrado el aniversario de la “Segunda parte del ingenioso caballero Don Quixote de La Mancha" Juan de la Cuesta, Madrid, 1615.

Francisco Martín · 22 de abril de 2015

Un Centro de enseñanza no puede dejar pasar la ocasión y celebrar los cuatrocientos años de la aparición de la inmortal obra de Cervantes con alguna actividad que invite a los estudiantes de hoy a acercarse a la lectura de una historia “que los niños la manosean, los mozos la leen, los hombres la entienden y los viejos la celebran”.

Para saber más:

Si hace diez años, celebramos la aparición de la 1º parte del Quijote. El ingenioso hidalgo Don Quixote de La Mancha” Juan de la Cuesta, Madrid, 1605 Ahora hemos celebrado la aparición de la “Segunda parte del ingenioso caballero Don Quixote de La Mancha” Juan de la Cuesta, Madrid, 1615.

El espectáculo, pretende envolver a los espectadores en el mundo de Don Quijote, a través de unos fragmentos y aventuras rememorados por los personajes que estuvieron, sufrieron y gozaron con la inmortal pareja de Don Quijote y Sancho. Todo cuanto se dice en la obra se dice en un lugar u otro de la historia del caballero, de ahí el título, “En un lugar del Quijote”. Los textos y las referencias a los diferentes episodios son tanto de la primera como de la segunda parte. Ni que decir tiene, que en el espectáculo que se propone no hay diferencias entre una y otra. La linealidad es más dramatúrgica que cervantina aunque se abre con las palabras con las que se abre El Quijote “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto de ella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mismo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera”. y se cierra con “En fin, llegó el último de don Quijote, después de recibidos todos los sacramentos y después de haber abominado con muchas y eficaces razones de los libros de caballerías. Hallóse el escribano presente, y dijo que nunca había leído en ningún libro de caballerías que algún caballero andante hubiese muerto en su lecho tan sosegadamente y tan cristiano como don Quijote; el cual, entre compasiones y lágrimas de los que allí se hallaron, dio su espíritu, quiero decir que se murió”.

Hemos pretendido animar la lectura, hacerla viva, que salga del libro y ocupe esa plaza pública que se llama escena. La verdad es que el autor del texto podría haber seleccionado otras partes del Quijote para esta recreación teatral, pero no lo ha hecho y nosotros respetamos su decisión.

Además de los personajes de la novela cervantina, El cura. Maese Nicolás, el barbero. Teresa Panza .El ama de don Quijote. Antonia Quijana, la sobrina de don Quijote. Pedro Alonso, un vecino del pueblo. Tomé Cecial, otro vecino. El caballero de la blanca luna/el bachiller Sansón Carrasco. Aparece un lector del Quijote que deja de serlo y se convierte en dramaturgo.

En nuestro montaje, tienen importancia de primer orden, además de esos personajes, tanto “el texto”, como “las ilustraciones” que se han hecho para “comentar” la representación y que se proyectan en las diferentes pantallas. Cuando el texto se reproduce textualmente, se proyecta en la pantalla central, el texto se convierte en “personaje teatral”, si se nos permite la expresión y las ilustraciones laterales en acotaciones escénicas. El texto que se proyecta es el de la edición de Saturnino Calleja, Madrid, 1902, edición especial para las escuelas.

Merece que destaquemos, siquiera en unas líneas, la importantísima labor de este editor y su especial interés por dignificar la labor de los maestros. Es muy conocido por su colección de cuentos económicos, baratísimos, al alcance de todos los bolsillos infantiles que tuvieran 5 y 10 céntimos. De esto deriva la expresión “¡Tienes más cuento que Calleja!”.

El aparato escénico, parco en medios, bien pidiéramos llamarnos como decía Grotowski, un teatro pobre, no deja de tener su complejidad. En escena están 9 actores y a ello se suman los técnicos de imagen, tres pantallas de proyección, iluminación y sonido.

REPARTO
EL LECTOR DEL QUIJOTE. J. Antonio García.
EL CURA. Enrique Cambra.
MAESE NICOLÁS, el barbero. Eusebio Rodríguez.
TERESA PANZA. Teresa Callau.
EL AMA DE DON QUIJOTE. Ana Pola.
ANTONIA QUIJANA, la sobrina de Don Quijote. Marta Borraz.
PEDRO ALONSO, un vecino del pueblo. Pepe Berné.
TOMÉ CECIAL, otro vecino. Pepe Vitoria.
EL CABALLERO DE LA BLANCA LUNA/EL BACHILLER SANSÓN CARRASCO. Antonio Muñoz.

El director de la obra dirigiéndose a los alumnos y una escena.

---

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

Los comentarios están moderados. Eso significa que no se harán públicos hasta que el autor de la página los autorice.

No se publicará
  Ayuda Textile