Más Poesía lista para llevar

Marta Borraz · 15 de octubre de 2017

En el número 4 de “Poesía para llevar”, Marcos Callau nos recuerda el terrible drama de los refugiados a través de la foto del pequeño Aylan, que dio la vuelta al mundo:

FOTOGRAFÍA A una fotografía de Nilufer Demir

Cotidianamente, el eterno movimiento del mar
expulsa a tierra firme
cuerpos sin vida,
despojos de sal.

Si todavía pudiera hallar su pupila
bajo el duro parpado
vería reflejada la habitual crueldad,
tatuada la lágrima,
la horrible algazara del ser humano.

Opacos, sus ojos de alambrada,
ya libres, no verán jamás fronteras.
Pero, ¿qué libertad es a muerte?

Tan solo veo una cría de humano
varada en el líquido amniótico
de una injusticia propia,
la perpetua huella de sangre inocente
en la desconocida playa,
la memoria en un caparazón vacío
de nuestra historia.
Veo solo a un niño,
arrasado por la especie dominante,
la mueca vergonzante,
el parpadeo en el obturador fotográfico,
el titular,
en los periódicos de la mañana.

Papeles mojados.

Habitualmente, el eterno movimiento del mar
expulsa a tierra firme
los sueños sin vida.

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