Seleccionados "Cartas de amor"

Lola Martínez · 20 de abril de 2015

Ante el empate conseguido por 5 cartas de los alumnos que participaban en el concurso de “Cartas de amor”, el jurado ha decidido no diferenciar entre ganador y finalistas y hacerlos a todos ganadores, repartiendo el importe de los premios a partes iguales.

Los afortunados son:

  • Silvia Álvarez 2ºB,
  • Olga Morales 2ºBach C,
  • Leyre Peláez 3ºA,
  • Elvira Martínez 1ºD,
  • Arianne García 3ºE.
  • “PAPA”*

¿Y qué pasa si la genética dice que no eres mi padre mi padre? Más de una vez me pregunto, ¿qué más da lo que demuestre la genética?, si cuando necesito un consejo de mi propio padre no lo tengo, si cuando quiero un simple abrazo de mi padre o cuando necesito escuchar un “te quiero” no lo escucho, la genética dirá que él es mi padre pero realmente, ¿Actúa como un padre?
Verdaderamente no me importa lo que demuestre la genética, ¿sabes lo que realmente me importa? Me importas tú, me hace feliz saber que mientras mi padre no está ahí para darme un beso, estás tú; que cuando no entiendo algo del instituto o tengo un problema, tu eres el que esta para ayudarme. Saber que te puedo contar cualquier cosa, que puedo confiar en ti, saber que me apoyas y me quieres, me ayuda a levantarme y seguir. Ahora sí, ahora sí que sé que tengo un padre, por eso te doy las gracias a ti, mamá, por elegirle a él como tu pareja, y aunque la genética diga lo contrario, también como mi padre, y a ti “papá” por comportarte así conmigo, por ayudarme cuando lo necesito o por, simplemente, venir a mi vida.
PD: Te quiero “papá”

Silvia Álvarez 2ºB

SABES… HOY ME VOLVÍ A ACORDAR DE TI

Hoy volví a recordar aquellos momentos en los que venías a mi cuarto mientras hacía los deberes y me contabas como había cambiado todo en tan poco tiempo. Hoy también me he puesto a pensar y… al momento me he arrepentido, pensaba en como antes todo era mucho más fácil. Gracias por acudir cuando más te necesito, porque aún sin yo verte… Sé que estás ahí apoyándome en cada momento.
Ahora tan solo me queda el recuerdo, el mirar al cielo y buscar esa estrellita más brillante que ilumine mi noche, que ilumine los días que me restan porque sé que al igual que te pasó a ti… algún día llegará mi momento, y mi mayor deseo sería reencontrarnos y poder recibir ese abrazo que tantas veces añoro y necesito.
La vida no es fácil, nos quita a quien más queremos cogiendo la justicia por su mano y, a menudo, creemos que esta tiene un pacto contra nosotros.
“Haberme llevado a mi y no a ella”- Pensé repetidamente cuando empecé a ser consciente de la historia que marcaría mi vida.
Desde pequeña escuchaba que el amor de una madre es incondicional y me preguntaba por qué a mí me lo habían arrebatado tan pronto aún sin conocer lo que ocurría a mí alrededor. ¿Por qué a mí? ¿Por qué a ella?
Aunque tú no lo sepas mamá, para mí todo empezó un día al levantarme y escucharos a ti y a papá susurrando sobre médicos y operaciones Recuerdo cuando te pregunté con curiosidad: “¿Mamá, qué pasa?” Y con esos ojos llenos de ternura me respondiste: “Nada, cariño.” Así pasaron las semanas mientras yo, extrañada, observaba como las visitas al hospital empezaban a frecuentar y… ese pañuelo de tu cabeza…
- “¿Ese pañuelo es nuevo mamá?”
- “Sí cielo, me lo ha regalado papá. ¿Te gusta?”
- “Claro mamá, el rosa te sienta genial.
Entonces llegó esa mañana, en la que todos lloraban y me abrazaban con todas sus fuerzas. Desde la inocencia y la ignorancia yo me había negado a verlo: la debilidad de tus huesos, la silla de ruedas y que apenas quisieras salir de casa… Había ocurrido, ya no podía volver atrás en el tiempo, pero… ¿Lo peor? Ni una despedida, no tuve la oportunidad de agradecerte que me dieses la vida.
Por eso, desde aquella mañana trato de vivir disfrutando de cada momento y de cada sentimiento, porque no sé cuándo llegará mi despedida, nuestro reencuentro, y quizás así ahora puedas vivir en mí y ser feliz.
Mamá, sólo tú sabes bien cuantas veces me repiten que soy tu vivo reflejo y yo, orgullosa y sonriente, respondo una vez más: “No, como ella no existirá nadie.”

Olga Morales 2ºBach C

Y EL TIEMPO PASÓ

Y pasaron los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años a tu lado.
Y transcurrieron los silencios eternos cruzando miradas que nadie además de nosotros entendía, las sonrisas, tus manos siempre heladas rozando las mías dulcemente, las palabras susurradas, los recuerdos.
Y ahora me miro al espejo y observo las arrugas de setenta y ocho primaveras que cubren mi rostro, los copos de nieve que forman mi pelo…pero es curioso, al verme sonrío.
Sonrío por el sabor de tus labios, por el olor de tu pelo…por ti.
Ahora vivimos un futuro incierto, somos una luz que se va apagando poco a poco, que pierde el brillo, que se desvanece.
Y aunque desaparezcamos del mundo y caigamos en el olvido, siempre nos tendremos el uno al otro.
Gracias por regalarme tus segundos, tus minutos, tus horas tus días, tus semanas, tus meses, tus años…tu vida.
Te quiero amor
Isabel

Leyre Peláez 3ºA

A MI MADRE ADOPTIVA
Hoy te escribo esta carta porque quería agradecerte todo lo que has hecho por mí y para contarte por qué te costó hacerme feliz.
Cuando yo tenía solo seis años, iba en el coche con mis padres de camino a una boda, de repente, un coche se nos cruzó y chocamos.
Yo estaba muy asustada porque los cristales del coche saltaron y porque una especie de globo saltó de los asientos delanteros y hacían que yo no pudiera ver a mis padres.
Una vez que el coche dejo de rodar y los cristales de saltar, pregunté a mis padres si estaban bien, pero nadie me contestaba.
Muy asustada me asomé a la parte delantera del coche y vi a mis padres llenos de sangre, estaban muertos.
Me abracé a ellos y, aunque sabía que no me podían oír, les dije cuanto los quería.
Poco después saliste de tu coche para ver si había heridos y me encontraste abrazada a mis padres y llorado.
Llamaste a las ambulancias y me pediste perdón por haberte cruzado de esa manera y, si no re cuerdo mal, también me dijiste que mis padres me seguirían queriendo y apoyándome aunque no estuvieran a mi lado, pero yo, seguía viéndote como la asesina de mis padres.
Me ingresaron en un orfanato y…
Poco después viniste a recogerme para ser mi nueva madre.
Yo tenía mucho rencor guardado y mucha tristeza en mi interior, pero aun así conseguiste iluminar mi vida, aunque yo en un principio la veía totalmente oscura y conseguiste hacer una boca en forma de barca y no de puente.
Sé que no cometiste a posta aquel accidente y sé que me quieres como si yo fuera tu hija verdadera, aunque yo en realidad no lo sea. Por cada cara mala que te puse, te daré un beso y por cada lloro que me eché, haré una sonrisa, pero no quiero echarlas si tú no estás ahí.
Ya he perdido a dos personas muy importantes en mi vida y no permitiré perder a otra.
Muchísimas gracias. Te quiero.

Elvira Martínez 1ºD

LA IRONÍA DE ESCRIBIRTE
Muchas veces es la soledad la que me invade y no me deja pensar, entonces es cuando recuerdo esa promesa que hicimos el día que nos conocimos, tú para mí, yo para ti, y te reclamo. Es increíble como con tan solo verte mi cabeza comienza a pensar, mi corazón a latir y mi boca a sonreír. Para muchas personas no eres nada, incluso no saben de tu existencia, ¡qué pena aquellos que no saben apreciarte! Hoy recuerdo esa primera vez que nos vimos, muchas dudas invadían mi cuerpo, si debía acercarme a ti o no, quizás no llegara nunca apreciarte, y míranos, inseparables uno del otro.
Tantos son los viajes que hemos hecho, las emociones que hemos compartido, que apenas llego a recordarlas todas. Para alguien que no te conozca es difícil comprender todo el amor que yo puedo sentir por ti, pero estoy segura de que todos aquellos que hoy en día te desprecian, podrían llegar a quererte como yo en algún momento.
Es irónico que yo te escriba una carta a ti, cuando eres tú el experto en palabras. El único capaz de hacerme llorar con tus líneas y sonreír con tus letras.
Soy consciente de la locura que puede parecer esto, de lo raro que es expresar hacia ti mis sentimientos, pero de alguna manera necesitaba darte las gracias.
Gracias por permanecer a mi lado cada momento que lo he llegado a necesitar, gracias por cambiar mi forma de ver la vida, gracias por enseñarme tantas cosas, simplemente gracias por ser como eres.
Y por último, quiero decirte que no eres como los demás, tu no eres uno aburrido, o uno complicado. Tampoco eres infantil ni simple. Puede que tampoco seas el mejor de tu generación, ¿Pero sabes? Has sido, eres y serás, mi libro favorito.

Arianne García 3ºE

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