Entrevista a Alejandro Ayuso

Formación Profesional · 06 de febrero de 2017

Alejandro Ayuso volvió a visitar a las alumnas de Promoción de Igualdad de Género. Ellas aprovecharon para hacerle una entrevista.

No siempre podemos contar en nuestras clases con profesionales de la talla de Alejandro Ayuso, psicólogo, sexólogo y doctor en pedagogía, pero el IES AVEMPACE, concretamente el alumnado de Promoción de Igualdad de Género, ha tenido la suerte de conocer de primera mano sus enriquecedoras experiencias. Además nos ha concedido una entrevista que nos ha resultado motivadora y fructífera.

¿Cuánto tiempo llevas ejerciendo tu trabajo en la Penitenciaría de Alicante? ¿Y dando charlas?

Llevo en el Centro Penitenciario de Alicante desde 1993. Empecé a colaborar en el PRIA en septiembre de 2015. Anteriormente había dado alguna charla aislada, esporádica, ya que mis compañeros conocían mi CV, pero oficialmente no colaboraba en ningún Programa.

¿Podrías explicarnos de que trata y cómo surgió el proyecto PRIA?

PRIA es un “Programa de tratamiento en prisión para agresores en el ámbito familiar” (internos varones que están cumpliendo condena por algún delito de Violencia de Género). Se aplicó por primera vez como experiencia piloto entre los años 2001 y 2002, y se utilizó un manual del profesor Enrique Echeburúa.

En 2004 se realiza una revisión y actualización del Programa, y en 2005 nace el Programa que se usa actualmente.

En 2004 entra en vigor la Ley Orgánica 1/2004 de “Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”. En su artículo 42 establece que la Administración Penitenciaria realizará programas específicos para los condenados por delitos relacionados con la violencia de género. En la actualidad este Programa se encuentra extendido por los Centros Penitenciarios españoles.

¿La existencia de estos proyectos tiene un impacto positivo en el comportamiento de las personas que lo llevan a cabo?

Sí, la participación de los internos en estos programas de reeducación ha demostrado tener efectos positivos al reducir la reincidencia. Una evaluación de los mismos podéis encontrarla en ECHEBURÚA y FERNÁNDEZ MONTALVO, 2009.

¿Podrías mencionar algún otro proyecto en el que hayáis o estéis trabajando?

Estoy impartiendo un Programa terapéutico llamado PROSEVAL. Es para personas condenadas a TBC (trabajos en beneficio a la comunidad). Es un Programa para personas condenadas por un delito contra la Seguridad Vial, de 8 meses de duración.

También imparto un Programa llamado PCAS, para internos por delitos contra la libertad sexual, principalmente abuso sexual a menores.

¿Qué piensas sobre la creación del nuevo ciclo formativo de Promoción de Igualdad de Género?

La promoción de la Igualdad de Género es una consecuencia lógica de las leyes vigentes en nuestro país. Es coherente que los temas de Género también sean temas de interés para la Mujer. Veo mucha necesidad de trabajar socialmente estos temas, no sólo juzgar, castigar y proteger, hay que reeducar toda la sociedad. Veo la necesidad de profesionales que habiendo reflexionado sobre los temas de Género se lancen al cambio, a la reeducación de la sociedad. Entre esos profesionales está muy bien que haya un grado que forme técnicos específicamente en temas de igualdad de Género. Ojalá que estos nuevos titulados encuentren las oportunidades de ejercer su profesión, la sociedad lo demanda y lo necesita.

¿Crees que todo el mundo puede llevar a cabo una reeducación de sí mismo?

Mi opinión es que todos los internos no son reeducables. El tratamiento penitenciario es voluntario, por lo que un cierto número de internos lo rechaza. Y de los que acepta el tratamiento penitenciario, un porcentaje está fingiendo para obtener beneficios penitenciarios. Finalmente, un porcentaje de internos tiene algún trastorno mental por psicopatía, lo cual los hace intratables e imposibles de reeducar.

De los ámbitos en los que trabajas ¿Cuál dirías que es el más duro para ti?

El ámbito de trabajo más duro es aquel cuyo entorno no “cree” en la utilidad y eficacia de lo que haces. No sólo luchas contra las resistencias de los internos (lo cual es lógico) sino que además te enfrentas a un medio social que no entiende o no comparte este tipo de Programas.

¿Cómo es trabajar con personas con conductas agresivas?

Las personas con las que trabajo en los Programas terapéuticos no suelen mostrar sus conductas agresivas durante las sesiones. Son personas que suelen presentar una conducta normal frente al profesor-terapeuta. Pero por su expediente e historial, sabemos que pueden comportarse de otra manera en otro medio social diferente. En ocasiones sí se ven estas conductas desadaptadas, pero rápidamente se controlan, ya que una de las normas básicas de los grupos terapéuticos es respetar a los compañeros y al profesor, así como tener un trato educado y cordial. El incumplimiento de esta norma supone la expulsión del Programa.

¿Qué habilidades y conocimientos consideras que son importantes en tu perfil profesional?

Para hacer Programas terapéuticos lo más importante es tener vocación de ayudar a los demás (reeducar), verdaderas ganar de ofrecer alternativa a personas en prisión o condenadas a TBC (tratamiento). La vocación de terapeuta es independiente de los conocimientos y habilidades. Hay estudiantes de Psicología o Criminología sin esta vocación, y puede haber otros que con un ciclo formativo sí tengan esta “llamada” a la terapia y a la reeducación. Lógicamente, para acceder a estos Programas hay estudios universitarios que lo facilitan, pero la vocación de terapeuta no se puede comprar.

Los conocimientos que veo necesarios son acerca del ser humano: la personalidad, la mente, la conducta, las emociones, la sexualidad, la psicología social, la cultura, etc. Y que estos conocimientos sean integradores y sintéticos, que den una visión global y universal del ser humano.
Las habilidades deben ser las de un “líder moral”, ya que muchos Programas fracasan o no tienen éxito, no por el Programa en sí sino por el transmisor del Programa. Es importante tanto el contenido como el facilitador. Las capacidades para ser un “líder moral” son 18, y su práctica ofrece una visión nueva de cómo producir cambios en los demás, animar y motivar a que los demás también vean que es posible cambiar.

Para más información podéis buscar Programa para agentes de cambio: liderazgo moral, de Eloy Anello y Juanita de Hernández.

---