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-Lamarck Naturalista francés, Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet, llamado generalmente caballero de Lamarck, n. en Bazantin (Picardía) el 1 ag. 1744, de noble familia. Cuando tenía 17 años, muerto su padre, se enroló en el ejército francés para ir a la Guerra de los Siete Años. Al día siguiente de alistarse, su compañía libró una batalla en la que la mayoría de sus compañeros murieron; a L. le recompensaron con un despacho de teniente y fue enviado a la guarnición de Toulonne. Al firmarse la paz, alegando razones de salud, renuncia a su cargo militar, del que obtiene una pequeña pensión, volviendo a París. Durante su vida de guarnición se interesó por la flora de las costas mediterráneas, renaciendo años después, y ya en París, su afición, por las Ciencias Naturales. Conoce a Buffon (v.), que se interesa en la flora mediterránea descrita por él: ingresa en la Acad. de Ciencias, viaja por Europa y es nombrado asistente de Botánica del Museo de Historia Natural; posteriormente desempeña la cátedra de Zoología de Invertebrados. Tenía L. 50 años .cuando comenzó su tarea como profesor e investigador, sin poseer ninguna base científica en un campo en el que habría de alcanzar fama. Vivió modestamente; m. en París, el 18 dic. 1829
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La Botánica, una de las ciencias más antigua de la Humanidad, se va a beneficiar de las preocupaciones de gobernantes y economistas por la mejora de la agricultura, así como por los procesos de revolución agraria que se llevan a cabo durante el período. También para ella, el siglo XVIII significa el momento en que entra a formar parte de los saberes racionales abandonando el ámbito de los perfumistas y jardineros en los que había estado anclada hasta el momento. El paso se debió, fundamentalmente, a la labor del sueco Linneo (1707-1778), quien llevó a cabo una concienzuda labor de clasificación de la Naturaleza. Sus estudios sobre los órganos sexuales de las plantas, estambres y pistilos, le permitieron establecer una clasificación convencional de ellas y crear el método de nomenclatura binaria aplicado primero al mundo vegetal y, más tarde, al animal. Para él, la Naturaleza se puede dividir en tres reinos: lapidaria, vegetaba y animalia, cada uno de los cuales, a su vez, se subdivide en géneros y especies. Acerca de éstas, Linneo opina que son constantes e invariables, haciendo una descripción introductoria de cada una, breve y precisa, a fin de que pueda usarse para reconocerlas. Su fama se extendió con rapidez por Europa, lo que le hizo merecer una invitación de Carlos III para visitar España. No pudiendo aceptarla, envió a un discípulo que recorrió también la América hispana y con cuyas notas escribiría el sabio sueco dos obras sobre la flora de los territorios visitados. Contrario a la tesis linneana del fijismo respecto a las especies se muestra, entre otros, Buffon, intendente del jardín del Rey, en París. En su voluminosa y famosa Historia Natural mantiene un criterio transformista del universo según el cual aquéllas evolucionan filogenéticamente encadenándose unas a otras de forma sucesiva. También dedica bastante atención a describir a los animales, tras observar meticulosamente su naturaleza y costumbres. La claridad que domina en todos sus textos, sin que ello vaya en detrimento del rigor científico, le hizo ser muy conocido en su momento y permitió que sus descripciones del reino animal superasen la prueba del tiempo convirtiéndose en clásicas dentro de la lengua francesa. De las múltiples cuestiones que se plantea la Biología en el siglo XVIII, tres van a levantar polémicas. Por un lado, el tema de si existe o no la generación espontánea. El británico Needham (1713-1781), estudioso de los infusorios al microscopio, la defiende, mientras el italiano Spallanzani (1729-1799), profesor de literatura griega en Italia y de ciencias naturales en París, que investigó sobre los anfibios, se opone a tal teoría. Por otro lado, nos encontramos con el debate sobre la reproducción animal y la fecundación. Existían dos actitudes: la de los espermantistas, para los cuales el germen reproductivo lo ofrece el macho, y la de los ovistas, que asignan su aportación a la hembra. El estudio y descripción de los animales es otro de los ámbitos biológicos que se desarrollan. Los trabajos de los investigadores se vieron favorecidos por las mejoras que se introducen en la fabricación de los microscopios y el uso en ellos de lentes más potentes. Esto es lo que permite a Rèamur legarnos la Contribución al estudio de los insectos, una detallada descripción de su vida y costumbres. También facilitará la labor de Bonnet (1720-1793) sobre la partenogénesis de los pulgones y la de Needham sobre las hormigas. Siendo innegable, como parecía, el cambio de los animales y la existencia de mutaciones naturales, faltaba encontrar las causas que les dan origen. Lamarck se aplica a ello y se convierte en el padre del transformismo. De sus observaciones concluye que tales mutaciones no son sino el medio natural de adaptación a las modificaciones medioambientales que se producen. Este principio lo formuló en su ley sobre el uso o no de los órganos vitales y en la de la herencia de los caracteres adquiridos. También se ocupó Lamarck de la botánica, escribiendo sobre esta materia un libro y otras dos obras con Poiret -Enciclopedia botánica e Ilustración de los géneros- que le valieron gran notoriedad.
Jean Baptiste de Monet, chevalier de La Marck, es un personaje legendario cargado de dramatismo. Radl dice acerca de él: «Ignoro el día de la semana que nacería Lamarck, pero debió ser un ser un día nefasto, pues durante toda su vida pesó sobre él la maldición de ver fracasar todos sus intentos.» (Radl,1909:7). Fue un personaje extraordinario, injustamente tratado en su época, después de su época y por el mundo contemporáneo. Nació el 1 de Agosto de 1744 en Bazentin-le-Petit (Picardie) y murió en París el 18 de Diciembre de 1829 a la edad de 85 años y tras haber dejado una extensa obra dedicada a diferentes materias científicas. Un par de días antes del Año Nuevo de 1830, en la sección indigentes del cementerio de Montparnasse en París, se descendió el cadáver de un hombre de 85 años a una fosa común, era Jean Baptiste de Monet
Lamarck animado por un progenitor pobre pasó sus primeros años en el seminario jesuítico de Amiens con la intención de ordenarse sacerdote. En 1760 cuando su padre murió abandonó los estudios sacerdotales e ingreso en el ejército para seguir a las tropas a Westfalia. Su valor pronto lo convirtió en oficial pero un accidente jugando con sus compañeros puso fin a su carrera militar. Se colocó en casa de un banquero y se interesó por la botánica como amateur, sin embargo, su presentación ante la sociedad científica francesa tuvo lugar mediante la lectura, ante la Academia de las ciencias, de una memoria dedicada a la meteorología Sur les principaux phénomènes de l'atmosphère (1776).
La llegada de la Revolución Francesa dio un giro a su vida intelectual; se convirtió en un zoólogo hacia 1793 cuando a sugerencia de él la Convención reformó el Jardin des Plantes y lo transformó en el Museo de Historia Natural. Esta reforma, de inspiración revolucionaria, forma parte de la reforma global de la ciencia y su enseñanza que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XVIII y que después fue imitada en todos los países industriales del mundo, comenzando en Alemania y terminando en Inglaterra y los Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XIX.
En el nuevo Museo se crearon doce cátedras: Arte químico (Brongniart), Mineralogía (Daubenton), Botánica (Desfontaines), Geología (Faujas de St. Fon), Química general (Fourcroy), Animales superiores (Geoffroy), Botánica y herborización (Jussieu), Animales inferiores (Lamarck), Anatomía animal (Mertrud), Anatomía humana (Portal), Cultivos (Thouin), Iconografía (Van Spaendonck).
Lamarck se encontró con que tenía que comenzar a desentrañar los misterios de los animales inferiores. Comenzó a estudiar estos seres y publicó diligentes e importantes trabajos que determinaron la aparición de un nuevo nombre para ellos: los invertebrados; y nuevos géneros, especies y órdenes. La investigación acerca de los invertebrados le sugirió ideas nuevas que chocaron con la realidad social del momento y esto determinó que Lamarck muriese pobre y olvidado. La Academia de las ciencias en 1832 se reunió en honor a Lamarck y Cuvier hizo un Elogio de Lamarck que sirvió más de censura que de glorificación. Desde 1794 publicó varias obras de gran amplitud e índole diverso en las que expuso sus novedosas ideas sobre las especies, la química, geología, física, fósiles, meteorología, ... En general sus ideas no tenían más que el valor de la novedad pero algunas de ellas eran lo suficientemente interesantes o no más especulativas que las propias de su época y por tanto debían haber merecido una mayor resonancia. Entre 1974 y 1978 publica tres obras (Recherches sur les causes des principaux faits physiques, Réfutation de la théorie pneumatique y Mémoires de physique et d'Histoire Naturelle) donde expone su teoría sobre el fuego oponiéndola a la teoría de los gases de Lavoisier. Estas tres obras son, en gran parte, junto con las dedicadas a meterorología, las causantes del olvido de Lamarck que sufrió Lamarck en su propia época. Sus fantasías físico-químicas pueden ser interpretadas hoy como el intento de fundar una física de la energía más adecuada a sus intereses biológicos que la propuesta por los pneumáticos.
Entre 1800 y 1810 publica 11 Annuaires météorologiques con pronósticos acerca del tiempo que debían servir para ayudar a médicos, marineros y agricultores. Este conjunto de obras presenta un gran interés y con ellas se adelanta a la meteorología moderna sentando algunos de sus principios y métodos.
Sin embargo, Lamarck ha pasado a la historia de la ciencia sobre todo por sus obras sobre invertebrados y zoología. Entre ellas destacamos Système des animaux sans vertèbres, Recherches sur l'organisation des corps vivants, Philosophie zoologique, Histoire naturelle des animaux sans vertébres.
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Podemos definir tres versiones de la teoría lamarckista de la evolución. La primera aparece en forma de conferencia publicada cuando Lamarck tenía ya 57 años, y fue presentada en 1801 como la introducción de su obra Sistema de animales invertebrados, donde básicamente expone que el mecanismo de la transmisión de los caracteres adquiridos es el causante de la evolución de los animales. La segunda versión aparece en 1809, en los primeros ocho capitulos de su Filosofía zoológica; en ellos expone la idea de que existe una tendencia a la mayor complejidad en los animales, y de que dicha tendencia es una ley natural. Este proceso es explicado por Lamarck como una sucesión lineal que se asemeja a una cadena de seres animales o vegetales. En esta explicación la herencia de los caracteres adquiridos es relegada al papel de causante de las desviaciones de la línea o cadena principal. Lamarck distingue dos cadenas diferentes de seres: la de los vegetales y la de los animales. n
La tercera versión aparece en la edición póstuma de su obra sobre los animales invertebrados en 1835, seis años después de su muerte. Es similar a la segunda versión en contenido, pero resulta mucho más clara y se encuentra mejor estructurada. Generalmente, ésta es la versión más conocida y de la que se desarrolla el cuerpo de ideas conocido como lamarckismo. En ella, Lamarck niega rotundamente que exista una secuencia o cadena continua entre la materia no viva y la viva, lo cual había sido sostenido por algunos proponentes de la idea de la cadena de los seres, como el filósofo John Locke, iniciador de la época de la Ilustración inglesa.
El párrafo clave en el que Lamarck sintetiza sus ideas acerca de la evolución se encuentra en el volumen 1 de su obra sobre los animales invertebrados, y es el siguiente:
Por medio de las cuatro leyes que he mencionado, todos los hechos de la organización me resultan fácilmente explicables; la progresión en la complejidad de la organización de los animales y de sus facultades no me parece dificil de concebir; finalmente, los mecanismos usados por la naturaleza para diversificar a los animales y llevarlos al estado en el que los conocemos se vuelven fácilmente determinables.
La esencia de las leyes a las que Lamarck se refiere es ésta :
1. La naturaleza tiende a incrementar el tamaño de los seres vivientes hasta un límite predeterminado.
2. Los nuevos órganos se producen como resultado de una nueva necesidad.
3. Los órganos alcanzan un desarrollo que es proporcional al grado de uso al que están sometidos.
4. Todas las características adquiridas por un individuo son transmitidas a su progenie.
En estas cuatro leyes no parece haber referencia alguna al incremento de la complejidad de los organismos y la totalidad del proceso evolutivo es atribuida a un solo factor causal: la herencia de los caracteres adquiridos. Sin embargo, Lamarck subraya la similitud entre el incremento de tamaño y la complejidad de los organismos. Los cambios adaptativos que se originan en los animales por las modificaciones en el ambiente ocurren, según Lamarck, mediante el desarrollo de nuevas formas de comportamiento, que involucran el uso de órganos hasta entonces poco empleados. Dicho uso lleva, a su vez, a un incremento en su tamaño o a nuevos modos de funcionamiento. Los ejemplos con los que Lamarck quiso ilustrar el mecanismo fundamental de su teoría son bien conocidos; aparte del más famoso, que consistía en el estiramiento del cuello de las jirafas debido a que su alimento se iba encontrando en ramas cada vez más altas, Lamarck usó el ejemplo de los cuernos de algunos rumiantes (como los alces o los venados), que a fuerza de darse topes con la cabeza cuando los machos peleaban por una hembra, fueron desarrollando cornamentas más grandes. Otro ejemplo es el de las aves acuáticas, que al encontrarse en un lago necesitaban nadar, para lo cual abrían los dedos de las patas a fin de impulsarse mejor, de manera que se estiraba la piel entre los dedos hasta que se desarrollaba una pata membranosa, como la de los gansos o los patos.
Lamarck considera al hombre como el punto de referencia o estándar, del cual los animales se van separando según una escala orgánica fija, como si se tratara de una escalera eléctrica: el hombre se encuentra en el escalón más alto y los organismos más primitivos en el inferior, por debajo del cual aparecen nuevos escalones en la medida que se forman nuevas especies más primitivas; además, toda la escalera se desplaza con los escalones fijos en su posición relativa. La teoría de la escala hacia la perfección es probada, según Lamarck, por los siguientes cuatro hechos:
1. La semejanza entre unos animales y otros.
2. La semejanza del hombre con otros animales.
3. La perfección de la organización humana.
4. Algunos animales se parecen al hombre más que otros.
Cabe mencionar, finalmente, que la concepción de que las especies podrían extinguirse no se encuentra en el pensamiento lamarckiano, así como tampoco el concepto de competencia, ni la consiguiente lucha por la existencia, debido a la influencia del deísmo en sus ideas.