Su Pelicula: Una mente Maravillosa

 

La película se basa en la vida real del genio matemático y premio Nobel, John Nash, y su lucha contra la esquizofrenia.

Ron Howard, su director, explora de manera refrescante la tenue línea que separa el genio de la locura y, al mismo tiempo, plantea para el público la interrogante de qué es realidad y qué es ficción.

 
Ron Howard, el director.
El relato se inicia en la Universidad de Princeton, donde Nash, interpretado por el actor australiano Russell Crowe, forma parte de un grupo selecto de mentes ilustres preparando su doctorado en matemáticas.

Desde un principio entendemos que el tímido John Nash se encuentra al margen del grupo social que lo rodea, prefiriendo mantenerse ensimismado en un mundo de probabilidades numéricas, deleitando y exigiendo su mente con complejas formulaciones matemáticas.

Su propia capacidad intelectual, sin embargo, le permite en ocasión romper el hielo del aislamiento, ganarse el respeto y reconocimiento de sus pares, e interactuar en sociedad.

Sin estereotipos

De esta manera "Una mente bella" rompe el estereotipo del típico profesor chiflado.

Tal como Nash es seducido por los misterios matemáticos del azar, el mundo exterior también se encuentra atraído a la expresión de su intelecto.

Es así como su tesis de doctorado es elogiada, logra una cátedra prestigiosa en la universidad, es contratado por el gobierno para una labor de carácter secreto y conquista a una atractiva estudiante, interpretada por Jennifer Connelly, con quien se casa.

Pero no todo es lo que aparenta ser.

Russell Crowe y Jennifer Connelly
A mitad de camino la película da un giro que toma tanto al protagonista como al público por sorpresa cuando propone que la misma mecánica mental, que es capaz de formular complejas teorías matemáticas, es la que traiciona a la mente humana y le hace ver un mundo que no existe.

Ron Howard logra manejar estas dos realidades para que, sin saberlo, estemos participando del mundo del protagonista tal como él lo percibe y entiende. Compartimos la subjetividad de John Nash durante la primera parte de la película y nos causa el mismo impacto que al protagonista cuando queda evidente que sufre de esquizofrenia.

Cambio de perspectiva

Ese cambio de perspectiva nos fuerza a tomar otra actitud hacia los personajes con los que simpatizamos y aceptamos como seres reales en esta historia, pero que ahora entendemos que sólo existen dentro de la mente del protagonista.

Ya tomamos una actitud objetiva y vemos a Nash desde afuera, cómo él enfrenta los trucos de su mente y cómo lucha por diferenciar a los personajes reales de los imaginados.

Russell Crowe
Pero esta lucha no es exclusiva de John Nash. Su esposa también debe pasar por el desgarrador infierno que aflige a su marido, teniendo en cuenta que le es imposible entender sus delirios.

Ella también se enfrenta a la interrogante de quién es su esposo. Ella se enamoró de él y de la belleza de su mente, que es la misma que lo tortura y lo ha alejado.

 

Ficción vs. realidad

John Nash, utiliza su propia destreza mental para combatir sus alucinaciones y, finalmente, lo logra. Pero es algo que definitivamente hace con la invaluable ayuda de su mujer, que es su punto de referencia con el mundo real.

Quizás, si la película falla en algo es en no destacar más lo que debió ser una labor estoica de amor y resignación de la esposa de John Nash para sobrevivir junto a él los desgarros de su enfermedad mental.

Aunque la película no la reconoce plenamente, en la vida real el matemático sí lo hace públicamente al final de la historia, durante su discurso de aceptación del premio Nobel que le fue otorgado en 1994.

 

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