Cartas de amor. Ganadores 2012

Por Lola Martínez   12 abr. 2013 · Compartir

Por fin tenemos a los ganadores y finalistas del “Concurso Cartas de Amor”. La decisión ha sido muy difícil y costosa por la gran cantidad de cartas y por los sentimientos expresados en ellas. El jurado ha estado compuesto por:

  • Junta directiva AMPA
  • Miembros del Departamento de Lengua
  • PIEE
  • Responsable de biblioteca

MÍRAME

Querido ojo derecho, te mando esta carta para decirte lo mucho que te amo. Porque no sabes lo duro que estar tan cerca de ti, sentirte a mi lado, realizar la misma función que tú, estar unidos por un mismo nervio… y a la vez estar tan separados; solamente porque una estúpida nariz se interpone entre nosotros.
Cada mañana le pido a Dios que se deshaga de ella para poder verte porque yo te necesito a mi lado, y más ahora que estoy perdiendo vista. Todas las mañanas te veo en el espejo unos minutos y me pregunto en qué estarás pensando; esos minutos son los que permiten que siga enviando información al cerebro, pero unos minutos no son suficientes para las 23 horas y pico que estoy sin ti. Desearía ser la mano derecha que te lava por las mañanas, a la que ves escribir todos los días, la que te maquilla en algún día especial… Pero todo eso es imposible, ya que siempre será un sueño, nunca seré la mano derecha, ni desaparecerá ese muro al que llamamos nariz. Siempre estaremos separados y seguiré viéndote reflejada en ese espejo bendito todas las mañanas, nunca te veré en persona, no te podré dar un regalo a la mano, ni te podré leer esta carta a la cara, pero al menos lo leerás tú y sabrás lo que siento por ti. No existen palabras para decirte lo que siento, no las hay, ni las había y nunca las habrá.
Espero que esta carta te llegue al lacrimal y te haga llorar de felicidad y después de que esta información llegue al cerebro y la mande al corazón de nuestra casa andante y la convenza de que se opere la nariz y se la quite. Eso me haría el ojo más feliz del mundo y desearía que a ti también, aunque posiblemente entonces hayas encontrado a otro ojo mejor y más rápido que yo, pero incluso entonces seguiré mirándote en el espejo y disfrutaré de los pocos minutos de cada día. Porque no hay nada ni nadie que nos pueda separar, aunque me quedara ciego seguiría estando unido a ti por un nervio irrompible que hará que nunca nos puedan alejar más de unos centímetros.
Con mucho amor, tu ojo izquierdo
P.D. Me gustaría ser mariposa con alitas de algodón, para entrar en tu cristalino y robarte el corazón.

Isabel Marco 2ºE

HISTORIAS DE UN TABLERO

Todo empezó cuando la partida dio comienzo. Un pequeño peón negro de la columna de f vio a la pieza de sus sueños, era una majestuosa dama blanca tallada en un reluciente marfil, esto era un calvario para el pobre peón porque sólo podía pensar en esa dama blanca, pero él era un peón negro, por lo que tenía el deber de combatir contra ella. Durante el transcurso de la partida, el peón siguió mirándola hasta más no poder. Cuando llegó el medio juego el peón al estar tan distraído, fue devorado por un alfil blanco y lo que para muchos habría sido algo horrible para el peón fue un soplo de esperanza, ya que el alfil le había susurrado:
-Mi señora de ti se ha enamorado y te espera en f8, al final de la partida.
Pero aunque esto era algo bueno para él, sus problemas no habían acabado porque f8 era una casilla prohibida para él, pero su amor pudo con todo y al final de la partida se dirigió a esa casilla prohibida, la dama le esperaba allí. Pero justo cuando iba a llegar allí, su rey se interpuso entre los dos y exclamó iracundo:
-Aquí tú no puedes estar y por eso yo de este tablero te debo expulsar.
Y así, el peón triste se marchó, pero en unas semanas su suerte cambió, ya que en la columna de d con una capa de pintura blanca delante de esa majestuosa dama apareció un peón nuevo. Aunque era blanco, siempre sería un peón negro enamorado en su gran corazón.

Álvaro Moreno 1ºC

TÚ, YO Y NUESTRA SONRISA

Hola, mamá. Soy Quique, tu hijo pequeño y te escribo esta carta para darte las gracias por quererme tanto y ayudarme con mis problemillas.
¿Te acuerdas cuando entré en el hospital hace tres años? Como era pequeño tenía miedo y no me gustaba el olor a médicos… Y tú me decías que no pasaba nada y que los médicos y tú me ayudaríais a curarme.
Entonces llegó Nacho, el mejor médico del mundo, que con sus divertidos juegos y sus consejos me ayudaba a ser el más fuerte del hospital.
Mami, tu decías que siempre tenía que tener dibujada una sonrisa en la boca y estar de buen humor.
Nacho me ayudaba con los deberes que me ponían los profes del hospital y de vez en cuando me daba un caramelo a escondidas para que tú no me vieras y no me dejaras comerlo. (Ese era nuestro secreto)
Tú todos los días me ibas a ver, me dabas muchos besos y me contabas historias sobre valientes príncipes. Nacho me dejaba su bata de médico y entre los tres jugábamos a enfermeras, pacientes…
Cada poco tiempo tenía un nuevo compañero en la habitación. Ahora a mi lado está una niña muy guapa, pelirroja, bajita y con unos enormes ojos verdes que se llama Celia. Ella también está enferma, pero yo sé que se curará, porque todos queremos que se ponga buena: tú, Nacho, su madre, toda su familia y yo. Y como tú dices: si alguien desea con muchas ganas que pase algo bueno, ocurrirá.
Además ella siempre me mira y sonríe.
Nuestro juego favorito es el de mamas y papas. Yo soy el papá, Celia la mamá y su muñeco Lucas, nuestro hijo.
A veces nos enfadamos, pero nos perdonamos rápidamente porque los dos sabemos que tenemos que pasarlo bien.
Ahora ya me he curado y queda muy poco para que me marche del hospital, pero todos los días vendré a ver a Celia y ayudaré a Nacho para que consiga que todo el hospital sonría.
Tú, Nacho y Celia son los tres pequeños músculos que hacen que yo pueda dibujar en mi pequeña cara una gigante sonrisa.
Os quiero muchísimo, pero, a la que más a ti, mamá
Firmado: Quique

Leyre Peláez 1ºC

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