Del Mixto 10 al IES Avempace

Por Francisco Martín   21 nov. 2012 · Compartir

Los meses anteriores la Comunidad Educativa y el Claustro de profesores se emplearon a fondo para dar a conocer el cambio, el significado. Crearon los símbolos que lo perpetuasen en el tiempo, en definitiva, dieron un paso más hacia la normalización de la Enseñanza Pública.

El cronista relata:
Días antes, meses antes, años antes, habían manejado posibilidades para remediar la evidencia:

“Ya es hora de que tengamos un nombre, basta de ser Mixto 10”.

La indefinición de los catorce años de los de primero, la rebeldía de los segundos de quince, la contestación de los dieciséis en los de tercero y la indeferencia y el miedo a la selectividad de los de COU propusieron nominaciones bochornosas: Alcatraz, el muro de Berlín; ingeniosas: el jaulario; o ridículas. Los sesudos integrantes del claustro bramaron desde el pedestal de su ciencia: “hay que buscar soluciones, no se puede andar por la calle con semejantes nombres”.

El día en que se supo el nombre, los pájaros estrenaron plumas y las hojas de los manuales se sintieron mártires. “Hay que explicar convenientemente quién es el personaje y hacer ver la idoneidad de la celebración”.

Aquel 25 de noviembre del 88, pese a las nubes grises, los muchachos estrenaron un comic, expusieron el resultado de sus pesquisas y aclararon a los demás quién era aquel gobernadorcillo intelectual y tímido, poeta y filósofo, médico y político, “un Profesor de la Universidad ha dicho que el hombre más importante de su siglo”, les prestaba el nombre.

Sólo quedaba perpetuarlo de alguna manera.

El fin de fiesta, excepción hecha del vino de celebración, fue simbólico y estable.
La convivencia convertida en jardín, con placa conmemorativa.

La conciliación mestiza del « régimen del solitario» encontró su raíz en un olivo, un ciprés y una palmera: tres culturas, tres religiones, tres símbolos y desde entonces, un Centro con su nombre
Había nacido el I.E.S. AVEMPACE.

Con motivo del décimo aniversario se editó un libro y se levantó un monolito en el jardín interior. En el jardín exterior se restauró la placa conmemorativa y se volvieron a plantar el ciprés y la palmera que el paso del tiempo les había llevado a desaparecer.

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Comentarios

  1. Me ha encantado el detalle del olivo, el ciprés y la palmera. Magnífica fusión de culturas. El Avempace, reinventando la interculturalidad -que ya existía en la Edad Media-, antes de que la pedagogía volviera a ponerla de moda. Bravo, compis.

    Antonio Villanueva    21 noviembre 2012, 20:56    #

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