IV Concurso “Cartas de Amor/Amistad”*

Por Lola Martínez   12 feb. 2013 · Compartir

El AMPA del IES Avempace, en colaboración con la Biblioteca y el Departamento de Lengua del instituto, convoca el IV Concurso Cartas de Amor/Amistad para los alumnos del centro.

  1. Se podrá presentar una carta por alumno, escrita en prosa, con extensión no superior a un folio mecanografiado por una sola cara y con el ordenador; el tipo de letra será Arial, tamaño 12 .
  2. Los trabajos deberán ser inéditos y no premiados en otros concursos.
    Se valorará la originalidad, la expresión de los sentimientos, la calidad del estilo y la emoción que transmita el texto. Respecto a la temática, recordad que dentro de las cartas de amor podemos incluir las de amistad, admiración, desamor, las de amor no correspondido y cualquier variante que represente un sentimiento de cariño hacia alguien, algo, sea o no la pareja.
  3. Las cartas se presentarán al profesor de lengua, con el nombre y curso por la parte posterior o en la biblioteca.
  4. El Certamen tiene una dotación de:
    • 100 euros para el ganador y su publicación en el anuario y página web del centro.
    • 50 euros para los 2 finalistas y su publicación en la página web del centro.
    • El Certamen podrá ser declarado desierto.
    • El jurado estará formado por profesores de Lengua, miembros del APA, PIEE y responsable biblioteca.
    • El fallo se difundirá mediante la página web del centro.

Las cartas han de presentarse antes de las 12:25h del lunes, 18 de febrero de 2013.

Ganadores y finalistas del “III Concurso Cartas de Amor”.

*SOLO PARA TI:

por Jennifer Illescas

No sabía cómo decirte esto mediante una carta. Así que he decidido limitarme a describir una situación en la que desde mi punto de vista, los dos somos los únicos protagonistas.
Una clase de educación física como otra cualquiera, conseguí arreglármelas para ser tu bailarina, pero ahora me arrepiento. Suena la música con la impaciencia de un profesor por comenzar su clase, y con la impaciencia de poder acercarme a ti. Con la coreografía en mi mente entrelazamos nuestros dedos, consigues que me sienta bien. “Un, dos, tres…” sigo el ritmo silenciosamente… “Tiempo de vals…” anuncia la música. Nunca me he sentido tan bien como en este momento, entre tus brazos, guiándome como si por nada me tuviera que preocupar, como si nunca me fueras a soltar… Pero el tiempo pasa y ese momento se aproxima… “Nos separamos… péndulo a los lados y cruzamos miradas” Explica el profesor aún más motivado que al principio de la clase. Y así se hace. Ya no siento la firmeza de tu mano en mi hombro, la angustia me vuelve a invadir, pero haciendo caso a las instrucciones de nuestro instructor te miro a los ojos… Vuelvo a sentirme viva, a sentir la calidez de tu mirada en mi interior. Retiras la mirada, pero no me importa por que un compás más tarde vuelvo a estar entre tus brazos. Pero…¡un momento! algo va mal…¡me he quedado en blanco! ¿Cuál era el siguiente paso? “Es culpa tuya” me gustaría pregonar, y en vez de ello me limito a confesarte que no me acuerdo del siguiente paso… Tú como única respuesta me regalas una de tus graves pero suaves risas que promulgará eco en mi mente hasta el día siguiente… “Marcha” contestas al fin. Me dejo guiar por ti y comienzo la marcha, pero ya es tarde porque el eco de tu risa ha hecho que pierda el ritmo.
Pacientemente intentas guiarme, y lo consigues, pero se acerca el final… Es el turno de los últimos giros, tan violentos como mi frustración en tu ausencia, pero tan firmes y seguros entre tus brazos… Finaliza la música y me veo obligada a soltarte. El vacío vuelve a invadirme porque, aunque con la mente todavía en blanco sigo siendo consciente de una verdad que de algún modo mi corazón se niega a asumir. La misma verdad que mi razón predica sin cesar: “nunca te fijarás en mí, jamás estaré contigo…”.

Pero la esperanza es lo último que estoy dispuesta a perder, y el amor el sentimiento más importante. Por ello seguiré esperando el día que tus encantadores labios y tu suave voz me susurren: “Bésame en tiempo de vals…”

*EL PRIMER PASO PARA QUE TE QUIERAN ES QUERERTE
por Laura Chamorro Julve

Esta carta va para ti y para mi, va para todo el mundo, porque a veces todos necesitamos un pequeño empujón.
Porque yo sé que de repente te cuesta respirar, que de vez en cuando te sientes inseguro, y que te sientes avergonzado de ti mismo. Sé lo que es sentirse mudo y querer sentirse sordo para olvidarnos de todo, pero tranquilo, todos hemos sido alguna vez lo más insignificante en este mundo.
Y ahora yo te digo, que cada día es maravilloso. No importa lo que hagas, no importa cómo seas, y mucho menos importa lo que digan de ti.
Tienes que ser fuerte, tienes que romper cánones, barreras, tienes que romper con todo y demostrar lo que vales.
Porque a todos los sitios a los que vayas el Sol siempre no brillará, pero él estará ahí, detrás de las nubes, sólo tienes que encontrar la manera de verlo, mañana y todos los días.
No les hagas caso, eres hermoso, jamás dejes que las palabras te derroten.
Eres hermoso en todos los sentidos, así que no dejes que te derriben hoy. No te compares con los demás. Disfruta siendo quien eres, y no intentando ser mejor que otros. Para acabar te contaré un pequeño secreto, de todas las críticas que recibimos en nuestra vida ninguna es tan importante y tan dura como la que se hace uno mismo.
Quiérete.

PASOS HACIA EL AMOR
por Daniel Muñoz Saz
>*

Del zapato Honorato a la bota Carlota:
En la zapatería de María estoy yo, un zapato marrón del pie izquierdo, llamado Honorato, siendo muy discreto llevo mi amor en secreto, hace ya tiempo que estoy enamorado de ti bota Carlota del pie derecho, con tu rojo charol y tu esbelto tacón.
Nada más verte en la zapatería sabía que te quería.
Me gustaría ser betún y cepillo para sacarte brillo.
Quisiera ser tu zapatero remendón para llegar a tu dulce corazón.
Y pensar que tu espléndido aroma a piel pueda acabar oliendo a pies, me hace dar un traspié.
Recuerdo aquel día de rebajas que te bajaron el precio y aquella maruja que te quería secuestrar pero (buff) menos mal, necesitaba un número más.
Desearía que te subieran el precio para que no te hicieran aprecio.
Ya se que no te llego a la suela del zapato, pero me encantaría caminar a tu lado un rato.
Si alguna vez lees esta carta es que ya me han vendido, pero recuerda que te he querido.

Fdo.: El zapato Honorato.

PD/ Me hubiera gustado darte un fuerte pisotón de amor.

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